Kathy Sáenz, un referente de emprendimiento, espiritualidad y bienestar
No busca ser autoridad ni imponer un deber ser. Kathy Sáenz prefiere ser una eterna aprendiz y compartir sus experiencias para ser una mejor persona y una mujer ejemplar.
Por: Pilar Bolívar
Fotos: @cleal91
Hace veinte años, después de ser virreina nacional de la belleza, debutar como presentadora en el magazín Panorama –dirigido por Julio Sánchez Vanegas y que sirvió de trampolín para grandes figuras de la televisión–, pasar un tiempo sabático en Australia, ser madre, esposa, modelo y una de las mejores actrices de la escena local, Kathy Sáenz emprendió la faceta más desafiante de su vida: llenar su vacío espiritual.

Tanto es así que en 2020, en plena pandemia y en el hervor de incertidumbre, ansiedad y miedo, Kathy y sus redes sociales se convirtieron en oasis en medio del desierto de esperanza que atravesaban muchos colombianos, pues allí contaba –sin recomendar ni erigirse autoridad– lo que a ella le había funcionado para retomar la calma durante un ataque de pánico sufrido en 2016, así como también sus experiencias de sanación física, mental y psicológica mediante las medicinas naturales por excelencia (los aceites esenciales) y sus rutinas de cuidado facial.
¿Qué opina cada vez que le dicen que es una mujer influyente?
Más que una mujer influyente, considero que, como mujer, alma y ser humano, he tratado ser libre de espíritu y de pensamiento, en el sentido de que he construido un camino de felicidad por mi bienestar espiritual, mental y psicológico.
¿Pensó ser un referente de emprendimiento, como ha sucedido con Pure beauty by Kathy Sáenz?

Usted tiene una relación muy fuerte con la naturaleza ¿Por qué?
Toda mi infancia transcurrió en una finca, rodeada de naturaleza y animales. Casi no tenía amigos de colegio, sino que mis amigos eran mis animalitos: cerditos, pollitos, caballos, vacas y gallinas. Todos los fines de semana y vacaciones mi padre me llevaba a la finca y, desde entonces, tengo un contacto o un vínculo directo con la naturaleza y, a la vez, estas experiencias me llevaron a mi despertar espiritual, a mi búsqueda por el sentido de mi vida.
¿Y sigue en esa búsqueda?
No, desde hace 20 años que conocí a mi maestro espiritual, Sant Ji, dejé de seguir buscando. Legué a él a través de mi terapeuta Luis Fernando Leal, quien es iniciado de Sant Ji y, desde ese momento, tuve conexión con él, quien es de linaje de maestros perfectos de la India que viene a este mundo a sacar almas de este plano y llevarlas a la morada de Dios todopoderoso. Él es mi mayor referente y el único, pues es un ser muy elevado, que se hizo uno con Dios. Todo lo que hago es seguir las enseñanzas y hacer lo que veo que él hace o habla, pues un maestro así de divino lo que hace es para mejorar nuestras malas cualidades y pasiones, y para hacernos mejores seres humanos.
¿Cuál es la cualidad que más admira de la mujer colombiana?
Que somos echadas para delante, que nada nos queda grande, nos le medimos a todo y tenemos una fuerza interna espiritual y un corazón enorme que nos permite desempeñarnos de una manera muy exitosa en todos los ámbitos en los que decidimos estar.